domingo, 1 de abril de 2012
Asume tus errores,
Se consecuente,borra las malas huellas del pasado y pisa firme este presente. Un día crees que lo tienes todo, que las razones para sonreír son suficientes y con la misma facilidad con la que todo llega, todo se va. Dar por echo que nadie va ha estar contigo en tu caída no es la solución. Lo mas fácil es rendirse, darlo todo por perdido, es lo más fácil y lo más cobarde. El miedo a todo y a nada al mismo tiempo, grita y si crees que no te oyen no te rindas, grita más fuerte aún, hasta quedarte sin voz. Es fácil decirlo, si, pero tienes que convencerte de que también es fácil cumplirlo. Lo que un día se fue no volverá y se tiene que aceptar, hay que vivir con ello y no por ello. Seguir, buscar motivos por los que sonreír, por los que ser nosotros los dueños de nuestro tiempo y no el tiempo de nosotros.
Dicen que al mal tiempo buena cara..
Que después de la tormenta siempre llega la calma, pero que al fin y al cabo las cosas nunca cambian. Que todo lo que sube baja, pero que agua que pasa no mueve molinos. También dicen que todo el mundo merece una segunda oportunidad, pero que segundas partes nunca fueron buenas; que quien tiene boca se equivoca y que rectificar es de sabios. Que querer es poder y hace más quien quiere que quien puede, pero que quien todo lo quiere todo lo pierde, además que de donde no hay no se puede sacar. Que quien no arriesga no gana, que quien la sigue la consigue. Que no por mucho madrugar amanece más temprano, pero que a quien madruga Dios le ayuda. Que si te pica te rascas, que todo lo que escuece cura. Que no hay mas ciego que el que no quiere ver, que a palabras necias oidos sordos pero que a buen entendedor pocas palabras bastan. Que la confianza da asco. Y que quien no corre vuela, que ya se sabe que las apariencias engañan y que por supuesto que no es oro todo lo que reluce. Y mira que quieres que te diga si quien avisa no es traidor, que si te he visto no me acuerdo, y que a rey muerto rey puesto.
Quizas..
- Quizás esto sea algo que va a llegar a ser grande o quizás un error del cual me arrepentiré toda la vida. Pero cuando el corazón te dice que hagas algo por mucho que creas que saldrá mal, por mucho miedo que tengas o por mucho que te hayas prometido que esta vez sería la definitiva, lo haces. Lo haces porque en realidad es lo que necesitas, lo haces porque lo echas de menos y porque sabes que al ras del suelo no se vive bien después de haber subido a la luna tantas veces. Lo haces porque aunque haya una probabilidad entre un millón de que salga bien, merece la pena intentarlo.
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